sábado, 2 de noviembre de 2013

Adiós España

Con mucha pena me toca marchar de este precioso país en un par de dias. Gracias a Dios llevo casi unos cinco años aprendiendo hablar a lo castellano: pronunciando mis zetas y jotas, y usando “vosotros”, “vale” y “venga”. Son cinco años llenos de alegrias y triunfos, lagrimas y penas. He visto las montañas de Asturias y las playas del sur. He caminado a Santiago y saludado a los Reyes Magos marchando por La Castellana. He probado pulpo y disfrutado de tortilla y jamon Iberico. Realmente ha sido una etapa inolvidable que me ha marcado profundamente.

Mientras pienso en todo lo que he hecho y visto naturalmente también pienso en tener que decir “adiós” o un “hasta luego” sin saber cuando volveré a ver a un ser querido otra vez. 

Hay algo particular de las despedidas que nos conmueve a usar palabras rebosando con dulzura. Desafortunadamente, solemos esperar hasta el último momento para decirlas, guardando nuestros profundos sentimientos para el abrazo fuerte de despedida. En esta época de cierre, es algo que vivo a diario. A veces soy la recipiente de estas palabras y en otras las doy. Pensando en estas cosas me pregunto: ¿qué hubiera pasado si no hubiera esperado hasta el final? ¿Y si hubiese expresado esas cosas todo este tiempo? No lo se. Pero si quiero animaros a no esperar hasta el último momento para expresar, con palabras y acciones lo importante que alguien es en tu vida. Unas palabras sinceras de agradecimiento, de animo o de amor nunca son gastadas. No hay que esperar hasta el fin del capitulo para usarlas.

Me voy de España. Pero este país, su cultura y sus habitantes siempre tendrán un lugar especial en mi corazón. Vosotros, los españoles sois un pueblo lleno de vida, con mucho amor para dar y muy dispuestos a pasar horas juntos en amistad y en familia, disfrutando de todo que Dios nos ha concedido. He conocido a muchas mujeres creadoras, abriendo puertas hacia mi propio desarrollo creativo. He conocido a muchas madres, siempre luchando para lo mejor en sus familias. He conocido muchas mujeres luchadoras, valientemente combatiendo enfermedades y dificultades para poder salir adelante. He conocido muchos profesores y tutores, esforzándose para la próxima generación. Me despido de vosotras y quiero dejaros con una bendición, mi deseo y oración para cada una:



El Señor te bendiga, y te guarde;
El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;
El Señor alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.
Números 6:24-26




1 comentario:

kitty dijo...

Es de bien nacido ser agradecido. Otra dicho que enseña España a los que somos extranjeros.
Suerte amiga y es bueno irse de un país con ese sentimiento que solo lo tiene quien vive en tierra ajena.
Exito al lugar donde vayas.