miércoles, 17 de enero de 2018

¡Cuéntame!

Te invito a jugar un juego en la mesa.  ¡Cambiemos el come y calla por come y cuéntame!               1
Los expertos llevan años diciéndonos que las familias que conectan, hablan, se ríen juntas y comparten cierta complicidad a lo largo del tiempo, tienen una mayor posibilidad de enfrentar momentos difíciles con optimismo y disfrutarán de una mayor satisfacción familiar.
Esto repercute en todas las áreas de la vida de nuestros hijos. Les afecta en su etapa de estudio, en su vida laboral y hasta en su capacidad de superar dificultades en la vida.
Curiosamente, esta conexión se puede lograr haciendo cosas muy sencillas, como hablar. Aquí os comparto unas ideas para romper el hielo y comenzar buenas conversaciones con tus hijos.
Un buen Tip Familiar! Antes de tener una conversación correctiva con tus hijos o enfrentar algún tema delicado con ellos, intenta primero hablar de cosas que les emocionen, motiven y entusiasmen. Conecta primero, eso hará que las demás conversaciones sean más llevaderas para ellos.
Antes de formular una pregunta piensa: ¿Mi pregunta es inspiradora? ¿infunde respeto y confianza?, ¿la puedo hacer sin ser sarcástico o mostrar altivez?, ¿estoy dispuesto a escuchar la respuesta sin contradecir nada? ¿Puedo mantener contacto con sus ojos y una sonrisa sincera? ¡LISTO! 
  1. ¿Cómo describirías tu día perfecto?
  2. Cuándo estás teniendo un mal día, ¿qué es lo que más necesitas?
  3. ¿Qué es algo que yo puedo hacer para echarte una mano?
  4. ¿Cuál es el mejor halago que has recibido?
  5. ¿Qué es lo que más estrés te causa últimamente?
  6. ¿Qué es lo que más te gusta de tu profe favorito?
  7. ¿Qué es lo que más admiras de tus mejores amigos?
  8. ¿Qué es lo que cambiarías de tu mejor amigo/a y por qué?
  9. ¿Qué es algo gracioso que os ha pasado últimamente entre amigos?
  10. ¿Para ti como sería un noviazgo saludable y divertido?
  11. ¿Qué cualidades buscas en una persona con la que te gustaría mantener una relación sentimental?
  12. ¿Qué inquietudes o preguntas te haces acerca de temas espirituales?
  13. ¿Por qué motivos estás agradecido/a?
  14. ¿Si pudieras cambiar algo, que cambiarías?
  15. ¿Te sientes capaz de volver a empezar?
  16. ¿Qué significa para ti la frase, borrón y cuenta nueva?
  17. ¿Dónde quieres estar en 5 años?
  18. Si el dinero no fuese un obstáculo, ¿qué harías?
  19. ¿Cuál es la pregunta más tonta que hayas oído?
  20. ¿Cuál es uno de tus mejores recuerdos en familia?
Algunas preguntas son más adecuadas para un momento entre dos, pero otras se prestan para iniciar buenas conversaciones. La razón principal por no preguntar a los adolescentes en casa, es porque muchas veces nuestras conversaciones con ellos pueden terminar en discusiones, pero ellos son los que más lo pueden necesitar. Así que de nosotros depende cambiar eso.
Como padres y adultos tenemos una oportunidad de modelar como hablar con respeto y confianza aún cuando estamos en desacuerdo.
¡Inténtalo! Si al primer intento no resulta, sigue intentado. ¡La comunicación es la clave de todo! 


eating at the table

lunes, 15 de enero de 2018

Ideas para decorar con luces


via pinterest
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Ya estamos en enero, ¿has guardado ya toda la decoración Navideña? ¡No guardes las luces!! Te daré algunas ideas para reutilizar las luces de Navidad, y decorar cualquier espacio de tu casa, dando un toque cálido e invernal pues nos quedan muchos días de invierno.

¡Que la casa no pierda la alegría! Las puedes poner en la terraza, en un patio o en un jardín, y si son luces Led, ¡mucho mejor!  Hay muchas maneras de decorar, dan juego para usarlas en una mesa, en una pared, en un rincón de la casa, como un centro de mesa, en un florero o cualquier objeto para darle ese toque cálido. También son ideales para decorar la mesa en San Valentín.  Aquí te dejo algunas fotos de Pinterest.  


Via Pinterest 
 Esta mesa podría ser para una cena elegante o para San Valentín.


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Esta lámpara  tiene mucho estilo.

 Con cualquier objeto de la casa haces que tengan un toque especial.
Vía Pinterest

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foto Pinterest
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 En las habitaciones dan un aire romántico y acogedor.

¡Qué bonitas luces¡  Pero sin duda, la luz que no puede faltar, es la luz de Jesús:

    Jesús les habló otra vez diciendo: yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas si no que tendrá la luz de la vida.
Juan 8:12



jueves, 11 de enero de 2018

¡Déjalo ir!


Continuamos dando unos excelentes textos para que empieces bien el año, poniendo todo en su debida perspectiva.  En esta ocasión compartimos un texto del blog de Wendy Bello:


Hace unos días estuve organizando las gavetas de mi escritorio para comenzar el año un poquito mejor. Por alguna razón el desorden me estresa. Y fue en medio de eso que me encontré una tarjeta con un versículo que anoté hace ya un tiempo, no recuerdo cuándo. Contiene una promesa de Dios del libro de Isaías: 
«Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer» (Is 43:18, NTV).


Como Dios siempre es oportuno, me vino a la medida porque justo ese día, y algunos otros también, había estado pensando en el año que terminó, en todo lo bueno que tuvo y en que si 2018 se le compararía. No hay sabiduría en tales pensamientos, como nos lo asevera Eclesiastés: 
«Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor. No es de sabios hacer tales preguntas» (Ec 7:10 NVI).

Cuando un año termina es excelente hacer un inventario de las cosas buenas que Dios hizo en nuestra vida, de hecho, lo mejor es ir haciéndolo a diario porque eso enfoca nuestra mente en la gratitud. Pero no es bueno cuando comenzamos a comparar mentalmente y dejar que nuestros pensamientos divaguen por el rumbo del futuro desconocido.

La verdad es esta: no sabemos los planes que Dios tiene, pero tenemos que creer su Palabra. Y su Palabra dice que siempre obrará a favor de los que le aman (Romanos 8:28).

Es muy probable que 2018 no sea igual que 2017 en muchos sentidos. Tal vez algunas experiencias se repitan, y otras tantas no. Pero lo mejor que yo puedo hacer, y tú también, es mirar estos próximos meses con expectación, con la misma con la que abrimos un regalo que alguien querido nos da. Porque así es Dios.

Y sí, mezclado con todo eso vendrán cosas no tan lindas o fáciles, pero es parte del proceso. Recuerda que Dios está trabajando para que «lleguemos a la plena y completa medida de Cristo» (Efesios 4:13), es decir, a madurar en la vida de fe. Esa parte no ocurre sin dolores, sin dificultades. Así como el crecimiento físico tiene etapas, el espiritual también. En eso 2018 debe ser mejor que 2017, porque cada año debesuponer un paso de avance. Pero incluso si así no fuera, sigue caminando. No dejes que tu mente se quede en el pasado, ¡déjalo ir!

Pablo nos los recuerda con palabras claras: 
«…pero me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús» (Filipenses 3:13-14).

Sí, no es sabio andar merodeando en el pasado. ¿Por qué? Porque nos quita la mirada del presente que, en realidad, es lo único que tenemos. Y si nos enfocamos mucho en el futuro, de seguro caeremos presa de la ansiedad y el temor, porque son desconocidos para nosotros. Ese es terreno exclusivo de Dios.

Mi querida lectora, es hora de abrazar lo que Dios nos regala hoy. Este día. Y vivirlo para su gloria, confiando en su amor, y en su Palabra.

Él es el Dios que hace algo nuevo cada día, que renueva su misericordia, que hace fluir agua en el desierto, que convierte imposibles en posibles, que nos levanta si caemos y nos reviste de gracia a través de Jesús. Entonces, ¡soltemos el pasado! Deja ir todo anhelo por tiempos que aparentemente fueron mejores, porque, aunque sí hayan sido buenos, Dios sigue obrando a nuestro favor. Él no se quedó en 2017, él sigue presente en tu vida, y en la mía. ¿Lo creemos?

Vivamos como Dios lo diseñó,



miércoles, 10 de enero de 2018

¿Qué quieres de mí?

Una buena pregunta que nos propone nuestra colaboradora Edurne en su blog EL VIAJE DE UNA MUJER.



¿Qué quieres de mí?

¿Alguna vez has levantado los ojos al cielo y le has preguntado a Dios qué es lo que quiere de ti?

No entiendo. No aguanto. No sé por qué está sucediendo esto. No te siento cerca.

¿Qué quieres de mí? 

Yo le hago esa pregunta cada vez que sucede algo “extra” en nuestra vida. Señor, he renunciado a todo para servirte. Señor, mira todo lo que estamos sufriendo…y encima ¿esto? 

¿Qué más quieres de mí? 
 
Esa misma pregunta se la hizo el pueblo de Israel a Dios en el libro de Miqueas. El capítulo 6 nos muestra un diálogo entre Dios y el pueblo de Israel. En ese diálogo, Dios les dice:

Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí.” (Miqueas 6:3)

Dios no había hecho más que bien a Israel, pero el pueblo le había pagado con rechazo y rebelión. ¿Te suena de algo? ¿No se parece a la época en la que estamos viviendo? Hoy en día incluso los creyentes en Cristo se rebelan contra Dios y lo rechazan.

Israel responde con gran amargura e ironía:

¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?” Miqueas 6:6-7


¿Qué quieres de mí? Le dice Israel. ¿Qué haga holocaustos? ¿Qué traiga ofrendas en un número imposible o que te dé mi primer hijo? ¿Qué más quieres de mí?

Es esta una pregunta hecha desde el resentimiento, desde la amargura. Israel está diciéndole a Dios: “pides demasiado de mí, es imposible satisfacerte”.

Y Dios, con Su infinita misericordia, se vuelve a Israel y le dice:

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” Miqueas 6:8

En otras palabras: no hace falta que inventes nada, que busques nada o que hagas nada.

Te quiero a ti. Quiero tu corazón.

Eso es lo que Dios quería de Israel. Eso es lo que Dios quiere de ti hoy.

El Señor quiere que le amemos y vivamos conforme a Su Palabra. Fíjate qué específico es en Su requerimiento a Israel:

1 - Quiero que hagas justicia

Actuar de manera justa con respecto a los demás o, lo que es lo mismo, tratar a los demás como queremos que nos traten a nosotros.
Mateo 7:12
“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos

2 - Quiero que ames misericordia

Que des a otros la medida de misericordia que esperas recibir de Dios y que ames hacerlo, que no lo hagas por compromiso o por obligación, sino con un corazón genuino.

Colosenses 3:12
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia

3 - Quiero que te humilles ante tu Dios

Que recuerdes quién es Dios y quién eres tú. Que tengas un corazón humilde que impregne toda tu vida y que surja de manera espontánea en cada aspecto de tu existencia.
Solo cuando amamos a Dios y queremos agradarle y someternos a Su voluntad para nuestra vida podemos vivir con un corazón humilde y entregado.
Filipenses 2:3-4
Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros



Muchas veces vivimos frustradas haciendo una cosa y la otra y la de más allá intentando agradar a Dios cuando, en realidad, lo que Dios quiere es que permanezcamos cerca de Él, en comunión con Él.

Intentamos hacer la obra de Dios sin tener relación con el Dios de la obra. En nuestra fuerza, a nuestro criterio, según nuestra opinión.

Con un corazón lejos de Él.

Con una vida de oración vacía o inexistente. Leyendo la Biblia por obligación más que por el deleite de ver lo que Dios tiene para nosotras cada día.

Hoy te animo a que puedas hacer lo que Dios quiere de ti y que lo hagas de todo tu corazón. Él está más preocupado de Su relación contigo que del millón de cosas que puedas hacer en Su nombre.

Contenta en Su servicio,


martes, 9 de enero de 2018

Algo que puedes hacer para tener un año diferente

Continuamos enfocando em pequeños y grandes cambios.  Os dejamos con este artículo de nuestra colaboradora Wendy en su blog con algunos pasos muy prácticos:

Un nuevo año. No sé a ti ¡pero a mí me parece increíble que ya estemos en 2018! En estos últimos días he estado haciendo un inventario de lo que fue 2017 para mí. Cada año que termina nos presenta la oportunidad de dar un vistazo a nuestra vida y ver dónde crecimos, dónde todavía nos queda mucho por andar. ¿Por qué es bueno esto del inventario? Las razones son varias, pero una que creo encabeza la lista es esta: nuestro tiempo en este mundo es corto, realmente muy corto. YDios nos llama a aprovechar el tiempo y no desperdiciarlo. De hecho, nuestros días aquí son un regalo que él nos ha hecho y debemos administrarlo bien.
"Enséñanos a contar bien nuestros días,
para que nuestro corazón adquiera sabiduría." (Salmos 90:12, NVI)

Si hace un tiempo que lees este blog tal vez recuerdes que cada año le pido a Dios una palabra o frase que me sirva de enfoque. Por lo general he visto que esa palabra indica algún aspecto de mi vida en el que todavía queda mucho por hacer. Y claro, junto con esa palabra viene un pasaje bíblico. Es curioso que este año primero llegó a mí el pasaje bíblico y de ahí la palabra… o más bien la frase.

Pero antes de compartir contigo cuál será mi palabra/versículo para 2018, quiero invitarte un poco a la reflexión, y lo haré de manera sencilla, mediante preguntas. ¿Una sugerencia? Responde a ellas por escrito, no lo hagas mentalmente. ¿Por qué? Porque al escribir podemos expresar mejor lo que estamos pensando, porque quedará plasmado y te servirá de referencia, y porque además es un ejercicio que tiene muchos beneficios para nuestro cerebro ¡y eso siempre es bueno! Ya sé que no a todos les gusta escribir, pero si poco a poco desarrollas el hábito, verás que se hace más fácil y hasta puedes llegar a disfrutarlo.

Bueno, vayamos a las preguntas.

Inventario del 2017
  • ¿Qué fue lo mejor que te sucedió en 2017? ¿Qué cosas no quisieras olvidar nunca de ese año?
  • ¿Cómo creció tu relación con Dios en 2017? ¿Qué fue lo que ayudó o impidió el crecimiento?
  • Con toda honestidad, ¿a qué dedicaste la mayor parte de tu tiempo en 2017?
  • Si pudieras cambiar algo de 2017, y que no dependa de otros sino de ti, ¿qué sería?
  • ¿Leíste algo en 2017, además de la Biblia? (¡Surfear la internet no cuenta!)
  • ¿Tuviste alguna palabra o tema para tu vida en 2017? ¿Viste algún cambio en tu vida como resultado?  

Pensando en 2018…
  • ¿Qué quisieras hacer diferente este año? (No hagas una lista demasiado larga, piensa y quizá enfócate en unas tres cosas.)
  • ¿Has escogido algún plan de lectura bíblica? (Yo decidí leer la Biblia en un año pues hace un tiempo no lo hago.)
  • ¿Qué puedes hacer para mejorar tu salud física en 2018?
  • ¿Cómo pudieras mejorar tus relaciones interpersonales (reales, no virtuales) en 2018?
  • Si eres esposa o mamá, ¿de qué manera pudieras servir y bendecir mejor a tu familia en 2018?
  • ¿Cómo puedes honrar más/mejor a Dios en tu trabajo o roles en 2018?
  • Si no eres una lectora ávida, ¡decide comenzar este año! Un pequeño paso a la vez. Escoge quizá un libro por mes. Leer es clave para crecer, para ser mejores líderes, para enriquecer nuestro vocabulario y cultura general. Eso sí, escoge sabiamente tu lectura. No pierdas tiempo en lo que no edifica.
  • Y, por último, si nunca lo has hecho, te animo a tener una palabra y versículo para el año. En lugar de tener muchas metas que casi siempre terminan en nada, esa palabra y versículo te pueden servir de faro para todas las esferas de la vida.

Mi versículo para 2018 está en Proverbios 4:23.
"Sobre todas las cosas cuida tu corazón,
porque este determina el rumbo de tu vida." (NTV)
En este enlace encontrarás una imagen del mismo que puedes imprimir si gustas. 😍

Mi querida lectora, te deseo un feliz 2018. Te invito a continuar aprendiendo a vivir como Dios lo diseñó, ¿me acompañas?

Bendiciones,


lunes, 8 de enero de 2018

Comienza el año en la Palabra

Estamos de vuelta a la vida "normal" y si deseamos algo para nuestras seguidoras es que puedan "crecer" en este tema.  Lo hemos elegido especialmente para vosotras.  Publicado por nuestra colaboradora Edurne Mencia en su Blog El Viaje de una Mujer.  

¡Feliz Año Nuevo!



Imagino que, como la mayoría de las personas, habrás pasado los últimos días del 2018 y pasarás los primeros del 2017 repasando el año que pasó y fijando objetivos para el nuevo año. 

Y, por si en esos objetivos estás intentando ser más intencional en tu tiempo con Dios, te dejo un plan de lectura para el mes de enero. La idea es que cada día puedas leer uno de estos versículos, meditar en él y aplicarlo a tu vida diaria. 

Voy a dejarte el plan de lectura y también explicarte cómo puedes tener un tiempo devocional diario en caso de que no estés acostumbrada a hacerlo. 

PARA TENER UN TIEMPO DEVOCIONAL EFECTIVO...

Antes de comenzar:  

       • Escoge un horario en el que tengas tiempo suficiente para estar a solas con Dios. La duración del     devocional depende de ti y de los horarios que tengas en tu día.  
  • Escoge un lugar tranquilo y sin distracciones para que puedas concentrarte en tu devocional.   

¿Cómo estudiar la Palabra de Dios? 

1. Ora y pídele a Dios que hable a tu vida a través de lo que vas a leer. Que pueda estar abriendo tu entendimiento para Su Palabra (Efesios 1:17-19). Puedes tener un tiempo de alabanza y adoración en este punto. Para ello utiliza tu himnario, tu libro de coros, un CD de música cristiana, etc. y prepara tu corazón para la Palabra y el tiempo con el Señor.  

2. Lee el pasaje – En primer lugar, averigua cuál es el contexto: en qué libro se encuentra, cual es la finalidad del libro y qué dicen los versículos inmediatamente anteriores y posteriores. Después, lee el versículo o el pasaje que vas a estudiar con detenimiento varias veces. Fíjate en las palabras que conectan los versículos, en las palabras que se repiten y, en general, toma nota de aquellas partes que llaman tu atención. Si cuentas con algún comentario o diccionario bíblico, busca las palabras y su significado. Si no, puedes ir a la concordancia de Tu Biblia, buscar el término y leer otros versículos en los que aparece para que tengas una mayor perspectiva de lo que significa.  

 3. Haz las siguientes preguntas para sacarle todo el jugo al versículo: 
• ¿Quién está hablando? 
• ¿Qué está diciendo? 
• ¿A quién se lo está diciendo? 
• ¿Dónde sucede la acción? 
• ¿Cuándo, en qué momento se ubican estos versículos? 
• ¿Qué personajes aparecen? 
• ¿Por qué y para qué se escribieron estos versículos?  

4. Piensa cómo puedes aplicar lo que has aprendido a tu vida diaria. 
Ese es el objetivo principal de hacer un devocional – aplicar la verdad bíblica a nuestra vida diaria. No ser sólo “oidoras” sino “hacedoras” (Santiago 1:22). Para ello puedes preguntarte: 

• ¿Hay algún mandamiento para obedecer? 
• ¿Hay alguna advertencia o algo que deba evitar? 
• ¿Me está mostrando algún pecado que deba confesar o algo que debo cambiar? 
• ¿Qué puedo aprender sobre Dios en este pasaje?   
• ¿Hay alguna promesa en la que deba confiar?  
• ¿Hay algún ejemplo que pueda seguir?  
• ¿Qué puedo aprender de este pasaje? ¿Cómo puedo ponerlo en práctica? 
• ¿Cómo se relaciona este pasaje con mi vida? 
  
5. Memoriza un versículo que hable especialmente a tu vida 
Escribe un versículo que te haya hablado especialmente en una tarjeta, un cuaderno o un pedazo de papel. Llévalo contigo durante el día, léelo a menudo e intenta memorizarlo. Puedes ponerlo en un sitio visible para ir leyéndolo durante el día: en la nevera, sobre el fregador, en el baño... donde puedas verlo continuamente.   

Déjame explicarte también el sencillo (y tremendamente efectivo) método de estudio que usamos en Ama a Dios Grandemente para hacer nuestros estudios diarios de la Palabra de Dios:

– Escritura - Escribe los versículos. Te sorprenderás de lo que Dios te revelará solo con tomarte el tiempo de escribir lo que estás leyendo. 

– Observaciones – Anota lo que ves en los versículos que estás leyendo, los datos como la audiencia, repeticiones de palabras, significados de términos, personajes…

– Aplicaciones – Piensa en cómo puedes aplicar el versículo de hoy a tu vida. ¿Qué has aprendido de Dios con ese versículo? ¿De qué manera te habla el versículo a ti? ¿Qué te está diciendo Dios en el día de hoy? ¿Cómo puedes aplicar lo que acabas de leer a tu vida personal? ¿Qué cambios necesitas hacer? ¿Hay alguna acción que debas realizar?

– Oración - Ora teniendo en mente las cosas que has aprendido. Si te ha revelado algo durante tu tiempo en Su Palabra, dale gracias. Si te ha revelado algún pecado en tu vida, confiésalo. Y recuerda, Él te ama. 


PLAN DE LECTURA PARA ENERO 2018

DÍA
ESCRITURA
DÍA
ESCRITURA
1
Efesios 3:17-19
17
Lucas 17:3-4
2
Deuteronomio 10:12
18
1 Tesalonicenses 4:1
3
Josué 24:15
19
Salmo 46:1-3
4
Salmo 4:3
20
Colosenses 4:2-4
5
Proverbios 3:27-31
21
Job 42:1-5
6
Isaías 41:17-20
22
Tito 2:3-5
7
Juan 6:27
23
Jeremías 29:11-14
8
Mateo 5:3-11
24
Gálatas 5:22-26
9
Romanos 8:31-32
25
1 Pedro 4:7-11
10
Miqueas 7:18-20
26
Apocalipsis 2:2-5
11
2 Corintios 1:5
27
Eclesiastés 9:10
12
Nehemías 9:24
28
2 Timoteo 4:1-2
13
Salmo 121
29
1 Juan 1:6-7
14
1 Timoteo 2:9-10
30
Salmo 103:13-14
15
Hebreos 3:12-14
31
Filipenses 1:6
16
Habacuc 3:17-19


¡Feliz Año!
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