sábado, 4 de febrero de 2017

Lo que necesitas es amor: Angela


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Hoy os dejamos con lo que ha compartido nuestra colaboradora Angela.  

Pincha aquí para conocerla mejor

Mi padre me contaba esta historia cuando era pequeña. 

Un abuelo llega a casa de su adorada hija y su nietecita se encuentra en su parquecito llorando desconsoladamente en medio del salón. 


La pequeña levanta las manos lloriqueando a su abuelo para que le saque de allí diciendo entre lágrimas, "¡Abu upa!". El abuelo va contento a rescatarle de su inofensiva prisión. 

"No papá", le dice cariñosa su hija. Está llorando porque no le dejo acercarse a la estufa que ya tuve que poner encima de la mesa para su protección. Varias veces ha desobedecido mi advertencia trepando el sillón y creo que sabe perfectamente lo que pido de ella, así que quisiera que aprendiera esta sencilla lección dejándola en el parquecito un ratito más. 

La madre reconoce que su hija no tiene consuelo pero prefiere que llore dejándola descontenta unos minutos más. El abuelo consternado al ver a su más preciosa princesa sufriendo tal injusticia y no queriendo ir en contra de la decisión de su hija, le habla con voz suave. "Mamá ha dicho no no, ya ves que yo soy obediente y no lo toco.." 

La madre de la niña sale de la habitación y en un instante los llantos cesan y la madre satisfecha vuelve al salón para recompensar a su pequeña. Cuál es su sorpresa al ver que el anciano se encuentra dentro del parquecito sentado haciendo carantoñas a su nieta ya risueña. "¡Abu es el mejor!" dice entre carcajadas la pequeña y la madre sonríe al ver tal amor. 

Este abuelo me hace pensar en Dios, que muchas veces no nos saca de una situación difícil pues hay algo que aprender, pero nos acompaña desde muy cerca para que no estemos solos. Cómo Cristo mismo cuando se hizo hombre, vino a un mundo lleno de dolor, tristeza y pecado. y aunque no había maldad en Él, aun así tomó nuestro lugar. Tal amor es difícil de expresar.