jueves, 2 de febrero de 2017

El problema con el miedo






No soy una persona especialmente miedosa. Recuerdo, sin embargo, la primera ocasión en la que sentí miedo como nunca antes.

Mi hija Nahiara tenía apenas unos meses. Tenía mucha gripe y le costaba mucho respirar. En un momento se quedó totalmente sin respiración. Mi esposo salió corriendo con la niña llamando al vecino para irse en su coche al hospital. Yo no me pude mover. Me quedé parada en la cocina mirando la puerta. Estuve así unos minutos hasta que mi hijo mayor, que en ese tiempo tenía dos años, me tiró del pantalón. Ahí volví a la realidad. Lo cogí en brazos, salimos corriendo y nos fuimos en taxi al hospital.

No pude pensar hasta que llegamos y me dijeron que Nahiara estaba bien. No recuerdo bajar del taxi ni pagarlo. No recuerdo nada hasta que vi a mi hija.

Eso es lo que el miedo hace con nosotras. El problema con el miedo es que…

…Nos paraliza.
…No nos deja pensar.
…No nos permite avanzar.

Tenemos miedo a todo aquello que no podemos controlar. Miedo a aquello que desconocemos. Miedo a lo que no vemos. Miedo a los cambios. Miedo al futuro.

Hay personas que lo sufren en mayor medida que otras y viven vidas paralizadas, incapaces de tomar decisiones ni de arriesgarse a nada. E, incluso aquellas personas que no somos especialmente miedosas, tenemos periodos en nuestra vida en los que cuestionamos nuestras propias decisiones cuando las cosas no salen del todo bien o en los que el miedo nos ataca por cuestiones como la salud, la economía, la incertidumbre…

Dios lo sabe.

Dios sabe que tenemos miedo ante diferentes situaciones. Es por eso que Él nos dice una y otra vez “no temas”.

No temas porque yo soy tu escudo (Génesis 15.1)
No temas, porque yo te oigo (Génesis 21:17)
No temas, porque yo estoy contigo (Génesis 26; 24; Josué 1:9; Isaías 41:10)
No temas, porque no te dejaré ni te desampararé (Deuteronomio 31:8)
No temas, porque serás prosperado (1 Crónicas 2:13)
No temas, porque yo soy tu socorro (Isaías 41:14)
No temas, porque yo soy tu Dios (Isaías 41:13)

Ahora, la pregunta es ¿lo crees? ¿Crees que Dios está contigo, que te ayuda, que es tu socorro, que no te dejará? ¿Confías en que Dios te va a guiar, te va a acompañar, te va a mostrar Su voluntad?

Entonces, el temor no debe tener cabida en tu vida. Entonces, el miedo no puede ser un factor que juegue un factor determinante en tu vida.

Como dije, tenemos miedo a lo que no conocemos, a lo que no controlamos, a lo que no vemos. Por tanto, la mejor receta contra el miedo no es la valentía, sino la confianza. La confianza en Aquel que sí lo sabe todo, que sí controla todo, que sí lo ve todo.

No dejes que el miedo te controle, no dejes que el temor marque tus decisiones ni sea un factor importante en tu vida. Deja tus miedos en manos de Dios. Él te da el valor, te da el ánimo y está contigo en cada momento.

Contenta en Su servicio,

Edurne










1 comentario:

Mara dijo...

Gracias Edurne. Aún cuando conocemos a DIos ponemos dejarnos llevar por el miedo. Un ejercicio que hago es acordarme de todas Sus hazañas en mi vida. Tener un diario de peticiones y respuestas a la oración es un tesoro, un recordatorio de Su trabajo en nuestras vidas. Al leerlo ponemos todo en perspectiva: nuestra pequeñez pero Su gran poder. "En Tus manos están mis días ..."