miércoles, 14 de enero de 2015

Educar a adolescentes sin morir en el intento (libro)




Adolescentes ¡qué bonito dolor de cabeza!

Parte 2

Hola nuevamente. Esta semana voy a aprovechar para mencionar algunas de los enunciados que Lidia Martín nos proporciona en el libro que nos ocupa sobre esta realidad “Educar a adolescentes sin morir en el intento!


Como mencionaba en la publicación anterior, el libro se divide en cuatro capítulos amplios de estudio, comprensión y asimilación tanto por adultos educadores, padres, entorno más cercano, amistades así como también por los propios adolescentes.


Esta semana nos concentramos en los capítulos dos y tres:


- Piscología del adolescente: lo que es, piensa, siente y hace el adolescente


- La comunicación con el adolescente: cómo comunicarse para poder entendernos


A modo de visión panorámica, mencionaremos los errores y aciertos sobre estas dos áreas a cuidar, comprender y afianzar en nuestras vidas.


Psicología del adolescente

Grandes errores:


1. Creer que es un problema, en lugar de pensar que es el paso necesario hacia la vida adulta.


2. Reaccionar de forma pasiva como padres, pensando “ya se le pasará”.


3. Esperar una adolescencia sin altibajos


4. Esperar obediencia absoluta.


5. Creer que nuestro hijo/hija será así siempre


6. Reaccionar de forma autoritaria


Grandes aciertos:


1. Dedicar tiempo a entender esta fase en la vida de nuestros hijos.


2. Empezar a educar un adolescente desde sus primeros meses de vida.


3. Entender por qué el adolescente tiene ese comportamiento.


4. Mostrar interés por sus motivaciones, sus objetivos, sus preocupaciones.


5. Nuestra relación con ellos debe ser un recurso para el acercamiento, y no un problema por resolver.


6. Flexibilidad y apertura de mente para su educación.


7. Establecernos objetivos y metas pequeñas a conseguir.


8. Dejar las puertas abiertas de forma incondicional, aunque estemos en desacuerdo.


Recordemos que la adolescencia:


1. Es un conjunto de crisis durante un largo periodo de ajuste hasta la adultez.


2. Presenta comportamientos molestos y llamativos pero son comunes a todos,; pero debemos distinguir entre lo que es normal y lo que no lo es.


3. Es un comportamiento con su propio significado y al conocerlo e identificarlo, podremos dar una explicación lógica a lo que le ocurre a nuestro/a hijo/a.


4. También requiere un esfuerzo por parte de los padres. Deberemos combinar coherencia con la aplicación de las consecuencias.


La Comunicación con el adolescente


¿Qué estilo de comunicación estamos usando? Agresivo, pasivo o asertivo. Los dos primeros son extremos peligrosos que nos alejan de nuestros hijos. Busquemos enraizar el estilo asertivo para poder proporcionar a nuestra comunicación la firmeza y contundencia necesarias con equilibrio, justicia y el inconmensurable amor que le tenemos. Ante todo, seamos coherentes y esforcémonos por poner en práctica la escucha activa.


Grandes errores


1. Hablarles como si todavía siguieran siendo nuestros niños pequeños.


2. Hablarles como si ya fueran adultos, exigiendo un grado de responsabilidad que no pueden dar aún.


3. Dirigirse sólo con mandatos, órdenes o exigencias, olvidando afecto y cariño.


4. Dirigirse a ellos como si fuéramos sus colegas del barrio, de la escuela o de fiesta. La realidad es que nos somos sus iguales, somos sus padres, somos los adultos.


5. Convertir la comunicación en un monólogo, donde sólo hablamos y opinamos nosotros.


Grandes aciertos


1. La comunicación es familia no es una carga muy pesada es un vehículo para trasmitir y recibir información de toda índole.


2. En el acto comunicativo tanto los padres como los hijos tienen derecho de hablar y responsabilidad de escuchar.


3. Dejar abiertos los canales de comunicación, aunque lo que estemos escuchando no nos guste.


4. Expresemos nuestro desacuerdo, y avisemos las consecuencias, pero no cerremos las vías para el diálogo.


5. Dejemos que nuestros hijos se expresen y escuchemos lo que tengan que decirnos sin interrupciones.


6. Hablarles de abierta y claramente sin rodeos innecesarios ni mensajes imprecisos, tanto para las cosas en las que estamos en desacuerdo como en las desgracias o pesares.


7. Explica a tu hijo/a lo que esperas de él/ella en cada situación concreta.


8. Hazte comprensible, usa un lenguaje y actitud cercana, usa la sonrisa, el contacto visual.


9. Cada uno debemos tener nuestro espacio para expresar nuestros sentimientos y preocupaciones.


10. En ocasiones deberemos recurrir a la figura de otro adulto de confianza con el que el adolescente se sienta más cómodo en su espacio de comunicación y expresión.


11. Controlemos nuestras emociones para que ellos aprendan cómo comportarse, manteniendo una comunicación fluida y racional.


12. Combinar siempre el contenido positivo con su contrapartida negativa que tengamos que expresar.



Recordemos que:


1. Lo que no escuchemos, no lo sabremos; lo que no sepamos, tendremos que adivinarlo; y lo más probable, será que nos equivoquemos.


2. La comunicación no es una tarea fácil, pero llega a ser muy gratificante y duradera.


3. Nuestra posición pasiva y autoritaria a mediano y largo plazo produce serios problemas.


4. Deberemos aprender a mantener una comunicación acertada y equilibrada; es decir, asertiva.


5. Una comunicación equilibrada no sólo se basa en los aspectos negativos, sino también refuerza lo que se está haciendo bien o lo que no se está haciendo tan mal.


¡Ahora nos toca reflexionar! Analizarnos. Detenernos y pasar a matizar ciertos aspectos o costumbres que hayamos adquirido. La carrera acaba de empezar y que mejor que ser parte del equipo de apoyo y respaldo para nuestros adolescentes.


En la próxima publicación hablaremos un poco de límites, normas y la creación de la personalidad.


Solo me queda nuevamente invitarles a que puedan disfrutar de la lectura completa de este libro.





¡Hasta la próxima!


Nilda Jaqueline