miércoles, 13 de junio de 2012

Una Parábola


Una Parábola (un cuento con una moral para reflexionar)... 


yo trabajo como asesora de imagen según los colores que más le pueden favorecer a una persona o sea ... nuestra imagen exterior; pero, hay algo de más importancia aún ... 

¡nuestra vida interior! 

En Proverbios 4:23, leemos esto: 
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.

Una Parábola de un "Buen Comienzo" y de una Conclusión Catastrófica

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Había una vez un hombre necio que construyó un barco de vela. Tenía la ambición de que llegara a ser el mejor barco, conocido y admirado por todos, o, por lo menos que fuera la envidia de los demás socios del gran club nautico.
Que este hombre fuera al final conocido como un hombre insensato no tenía nada que ver con su capacidad para llevar a cabo este proyecto, ni con su personalidad, sino con las cualidades de su persona...cualidades invisibles.
Durante la construcción, este hombre usaba sólamente rnateriales de la más alta calidad, o más bien, rnateriales de rnucha vistosidad...rnateriales que le podrían dar más prestigio a ojos de los otros socios del club más importante.
Este hombre soñaba con los elogios de los del club. Y cuanto más soñaba con los comentarios de los demás, más y más atención prestaba el hombre al aspecto externo del barco. En una ocasión se dijo a si mismo- ¿por qué voy a gastar rni dinero y rni tiempo en lo que los otros no pueden ver? Entonces, llevado por tal razonamiento el insensate construyó su barco. Al poco de comenzar, ya se veía su opulencia. Por lo general, él no prestaba atención a las partes que quedaban sumergidas bajo el agua.
Lo que el hombre necio sospechaba resultó ser cierto...la gente del club apreciaba sólo lo que veía...lo mejor en velas, en el aparejo, en las cubiertas, en el latón usado, etcétera. Lo que la gente veía, lo alababa.
Sin embargo, no se preocupó por la quilla, ni por el lastre, ni se aseguró de no tener diferencia de calado.
Por fin, llegó el dia del primer viaje. Todos brindaron con champán, y el barco salió del puerto. Por fin oía todo lo que había esperado oir...muchas aclamaciones, y que jamás habían visto un barco tan grandioso.
Unas millas ya lejos del puerto, se levantó una tormenta, no era un huracán, era una tormenta normal. Pero aún así, los otros marineros sabían que era una tormenta que merecía respeto. El hombre necio no se dio cuenta, o quizá lo que pensaba es que podía con todo. Poco después, su barco empezó a vibrar, y mucha agua cayó sobre las cubiertas. Cosas graves empezaban a pasar. La vanidad del "capitan" ya se venía abajo. Pensó en los otros, sus amigos del club, ciertamente le ayudarían, sí. Pero no le habían seguido...él había estado tan ensimismado que no se había dado cuenta.
En pocos minutes las velas tan coloridas estaban hechas jirones, el espléndido mástiL...ya sólo eran trozos, y el aparejo, igual. Todo se llenaba de agua, y con una ola más el barco volcó.

Otros barcos se hubieran enderezado. Pero, éste no...¿,y la razón? Porque debajo de la linea de flotación no había peso. No se había preocupado por el lastre.
Además, el hombre insensato había pensado que él podría con todo...no había tomado ninguna precaución para momentos así. No había invertido dinero en salvavidas, ní en una radio de emergencia, ni en nada que en este momento le podría haber ayudado. En consecuencia...el hombre insensato estaba perdido en la mar.
Más tarde, la gente del club comentaba...este barco no tenía esto, ni aquello...¿este hombre no se daba cuenta de que la mar es peligrosa?... ¡Qué absurdo que le hayamos aplaudido con tanto entusiasmo! Pero no hacían ninguna reflexión sobre si mismos. Ahora los cornentarios acerca del hombre y del barco no se centraban en cómo era este barco, sino en la estupidez de este marinero y en que él lo había construido para ser elogiado por los espectadores.
Las personas que valoran el buen juicio se preguntarán, ¿qué significa esta historia?
Varias versiones de esta historia se repiten de mil maneras diferentes...
Una vez un hombre necio construyó una casa...
Una vez un hombre necio construyó una carrera profesional...
Una vez un hombre necio construyó un matrimonio...
Una vez un hombre necio construyó una vida....

Parábola sacado de: La Vida Bendecida por Dios
Autor: Gordon MacDonald
Traducción: Rosa Prince



1 comentario:

Mara dijo...

Love it, Rose ... cuantas veces no ponemos atención en los ingredientes de la tortilla. Hay que empezar bien con buena fundación para tener una delicioso manjar al paladar. Es así con todo en la vida. Gracias por estos pensamientos.