sábado, 28 de abril de 2012

Mi Madre

mi madre y yo

Aprovechando la proximidad al día de la madre, me gustaría compartir con 
vosotras unos pensamientos sobre mi madre.

Mi madre...

Solo ella puede agotar mi paciencia hasta la desesperación, al fallar en explicarle lo que para mi es tan sencillo y lógico, pero para ella es un puzzle sin solución.

Solo ella puede conmoverme hasta el silencio, ante unas palabras suyas dichas con toda dulzura y cariño.

Pero es ella a quien llamo para pedir ayuda- a preguntarle come se corta un pollo entero o que sugiere para curar cualquier dolencia que me surge. Es ella quien me ayuda a navegar por este viaje tumultuoso de la vida.

Mi madre me enseñó mucho, pero no pudo enseñarme todas las cosas que quisiera aprender. Mi madre es sabía, pero no siempre tiene las palabras perfectas para cada cosa que enfrento. Si fuera honesta diría que a veces nuestras conversaciones me frustran. Pero ella me ha dado unos regalos que hacen que todos los 
inconvenientes desaparezcan.

Ella me dio alas y con su historia, con su vida, me enseñó a extender mis propias alas y volar, despidiendo al temor y lanzándome al desconocido, confiando que Dios es mi guía. Con esas alas puedo ver el mundo, probar experiencias que para ella no fueron posible, y alzar mis ojos a un mundo lleno de oportunidades.

Con estas alas no tengo limite, pero eso no fue suficiente para ella. Con toda la belleza del mundo y de la vida vienen tormentas inevitables y me madre quiso darme raíces. Yo se quien soy y de donde he venido. Pase lo que pase, cometa un grave error, tenga noticias para celebrar, o simplemente quiera hablar, se a quien puedo llamar. Un mar nos separa y España es mi hogar, pero sé que en mi madre puedo reposar hasta poder volar otra vez.

La relación que tengo con mi madre no es perfecta. Las dos hemos fallado mucho y elegido palabras no adecuadas. Sin embargo, cuando tomo un paso hacía atrás y veo la gran historia, las discusiones y los pleitos pierden toda importancia. Y, en lugar de poner mis ojos en blanco, miro hacia el cielo y le doy gracias a Dios, porque El me bendijo con la madre que tengo.

No se como será tu relación con tu madre pero espero que lo mejor de vuestra relación resalte sobre todo lo demás.

A todas las madres, ¡feliz día!

Mamá, te quiero mucho.



3 comentarios:

Mara dijo...

Me puedo reflejar en tus comentarios, Jeannete. Nadie es perfecto, ni nosotros, ni nuestras madres, ni nuestros hijos ... hay que sacar lo máximo de nuestras imperfecciones y mirar a lo positivo. Así es la vida, un montón de gente imperfecta caminando juntas, ayudándose mutuamente ... gracias por compartir.

Sueli Pinheiro dijo...

Que bonito Jeannete! Estabas inspirada al esciribir ¿a que si? Hay mucha y bella poesia en el texto. Me gusto mucho.

Isabel Troussel dijo...

Tu mami y la mía deben ser hermanas, jajaja! Me ha encantado tu post Jeannete.
Besos