domingo, 4 de marzo de 2012

Una Visita a APADIS

Los niños y el voluntariado: dos cosas que me encantan. Espero un día tener mi propia familia pero como aún disfruto de estar soltera, lo paso fenomenal con los hijos de mis amigos.  Hace varios meses comencé a trabajar con un club de niños en un centro cristiano en Alcobendas. Colaborando con otras organizaciones, preparamos unos obsequios para los residentes de APADIS. 


Después de terminar este trabajo precioso, llevamos a unos 20 niños del club para entregarlos.  APADIS es la Asociación de Padres de Disminuidos Psíquicos de Sanse.  Es una residencia para personas con diferentes capacidades y normas sociales. Al entrar, todos, particularmente nuestros niños, quedaron como estatuas, nunca habían visto adultos tan diferentes.  Estaban nerviosos, no sabían cómo reaccionar. 

El propósito de nuestra excursión fue, no solo entregar el obsequio, sino compartir el amor de Dios con un programa de canta-juegos y una merienda.  A principio, todos los niños estaban a un lado del salón y los residentes del otro. Comenzamos a cantar y poco a poco los niños comenzaron a sonreír y el miedo de algo nuevo subsidió.  Pude presenciar muchas muestras de cariño, por ejemplo una mujer del centro, muy cariñosa, nos cogía de las manos para dar un paseo por el salón. La primera vez que cogió las manos de una de nuestras niñas, de diez años, yo vi un poco de pánico en sus ojos pero unos minutos más tarde estaban sentadas como amigas de toda la vida. 


Repartimos el regalo y nos fuimos. Estuvimos con ellos poco más de una hora pero fue tiempo suficiente para ver un cambio en los niños. El temor atónito se transformo en una serie de realizaciones - ellos pueden servir a otros, ellos pueden traer sonrisas y alegría a otros, ellos pueden bendecir a otros.  Al irnos, casi todos los niños nos preguntaban- ¿cuándo regresamos? Yo no sé cuando, pero sé que tendremos que volver pronto a ver nuestros nuevos amigos en APADIS. 

Y para mí personalmente, también fue memorable - no solo en observar el cambio en los niños que llevábamos, pero también fue entrañable poder estar allí y contribuir con mi granito de arena. 



“Queridos, Dios es la fuente del amor: amémonos, pues, unos a los otros.” 
1 Juan 4:7 


1 comentario:

Elena dijo...

Ea de agradecer que la gente se interese por otras personas con discapacidades, aunque sea un ratito y que los niños entiendan que no dwben tenerles miedo solo conocerles.